1. PRINCIPIO DE EDUCABILIDAD
Todo ser humano, en condiciones normales, es susceptible de ser educado,
avanzando a su propio ritmo y dentro del marco de sus condiciones genéticas y
ambientales. Digo en condiciones normales con el objeto de no generalizar este
principio a los casos de deficiencia mental severos que, a lo sumo, son susceptibles
de ser entrenados.
2. PRINCIPIO DE INDIVIDUALIZACIÓN

Existen rasgos comunes que unen a los hombres de todos los tiempos y lugares, ese
rostro común, sello peculiar que hace que pertenezcamos al género humano, no
obstante los matices como raza, lengua, cultura, etc. Sin embargo, existen rasgos que
tipifican unos hombres respecto a otros, tales como la capacidad biológica o mental,
los intereses vocacionales, las preferencias valorativas, etc., que hacen que cada
hombre posea un perfil sui géneris, de tal modo que podemos afirmar que no hay
dos personas idénticas. De igual manera, tampoco hay dos alumnos idénticos, hay
diferencias individuales que requieren de un tratamiento didáctico diferente.
3. PRINCIPIO DE SOCIALIZACIÓN

La educación individualista no debe conducir a la exacerbación del egoísmo sino a
una mejor formación personal, en la medida de las posibilidades y realidades del
sujeto. Además, la educación individualizante y el socializante no son excluyentes, se
complementan, es cuestión de enfoques y procedimientos. La vivencia del nosotros se opera a lo largo de un proceso
de socialización que incorpora al sujeto a la cultura de su pueblo, asimilando las
costumbres, creencias, valores, aspiraciones de su comunidad. Aprendemos a vivir y
convivir con los demás; la sociedad se convierte en el medio natural del hombre,
sosteniéndose como un axioma que el hombre es un ser por naturaleza social o, al
decir de Aristóteles: es un animal político es decir, habitante de la polis (ciudad)
ámbito social por excelencia.
A través de los procesos de socialización se aprende las normas que rigen en una
sociedad, algo más, se asimila los patrones sociales y culturales de un pueblo.
4. PRINCIPIO DE ACTIVIDAD
La actividad es ley fundamental de la
niñez, educar la mano. Considera que no hay niño sin actividad. Listos son activos
por naturaleza. Los padres y maestros no deben contravenir dicha actividad, sólo
canalizarla, orientarla, para que no devenga en dañina. No destruir el flujo vital, más
bien aprovechar la actividad de los niños como recurso didáctico. Supone también
respetar su espontaneidad, su relación con el ambiente que lo rodea.
Los niños piensan actuando, su respuesta ante los estímulos externos es funcional.
Toda lección debe ser una respuesta a una situación real. Las clases teóricas,
abstractas no tienen sentido en esta edad.
5. PRINCIPIO DE INTUICIÓN

"La intuición es la base de la instrucción, enseñar las cosas por las cosas mismas".
Comenius llama "la sombra de las cosas" a la palabra hablada, la escrita y a las
mismas representaciones gráficas o tridimensionales de la realidad. Si hay que
enseñar a los niños, por ejemplo, la vaca, entre los mamíferos, es ineficaz
la descripción oral, la escrita, o presentar unas láminas, sino que es preciso ponerlos
en contacto con la vaca misma. Así los niños tendrán percepciones a través de sus
diversos sentidos: Verla, tocarla, olerla, etc., cumpliendo así con un principio del
aprendizaje que dice: "Cuanto mayor número de sentidos intervienen en un
aprendizaje, este será más completo y duradero". Obviamente al hablar de intuición
nos estamos refiriendo a la intuición sensible, vale decir, a los conocimientos
logrados a través de los sentidos.
6. PRINCIPIO DE JUEGO
El juego es para el niño lo que el trabajo es para el adulto. Es una actividad tan seria
para el niño como el trabajo lo es para el adulto. Niño que no juega, dicen los
psicólogos es un niño enfermo.
7. PRINCIPIO DE CREATIVIDAD

El ejercicio de la creatividad no es privativo del campo del arte, sino que debe
aplicarse en todas las actividades y en cada una de las asignaturas. El asunto radica
en que el maestro sea creativo y abierto al cambio y la innovación. En particular,
debe estimular el pensamiento divergente que es aquel que, frente a un problema,
no busca una respuesta única sino que trata de formular varias alternativas de
solución. Obviamente, el ejercicio de la creatividad y los medios empleados varían
según la edad, el sexo, zona, condición social y grado de estudios. Los niños suelen
ser muy creativos, es la escuela donde pierden este valioso don, por falta de
estímulos y práctica.
8. PRINCIPIO DE CRITICIDAD
Es común observar en nuestros alumnos un manifiesto pasivismo, una alta dosis de
conformismo, una simple actitud receptiva. Emplean permanentemente el
pensamiento convergente que los obliga a refugiarse en respuestas únicas frente a
los problemas, dando muestras de pereza mental y falta de flexibilidad y fluidez; la
educación de la capacidad crítica, analítica, cuestionadora debe ejercitarse a través
de las diferentes asignaturas y oportunidades de aprendizaje.
Pueden utilizarse muchos recursos para desarrollar esa capacidad.
9. PRINCIPIO DE COOPERACIÓN

En el contexto de la ideología imperante: el neoliberalismo y su versión económica,
la economía de mercado, la competición, el individualismo se han elevado a la
categoría de los valores» más apreciados.
Pocos países presentan una topografía tan accidentada con regiones geoecológicas
diversas, climas tan variados, realidades étnicas y culturales tan diferentes que nos
ha obligado, a enfrentar tan gigantes retos a través de la acción comunal, la
cooperación, los servicios mutuos. Las circunstancias físicas y culturales no han
variado significativamente, los retos los tenemos al frente. En esta realidad resulta
paradójico que alentemos el individualismo. El
trabajo grupal desarrolla los sentimientos sociales, la solidaridad, el altruismo.

10. PRINCIPIO DE ADECUACIÓN
La educación no debe desarrollarse en abstracto, debe ser funcional. Debe respetar
y adecuarse a la realidad psicofísica de los educandos, a su condición social; a la
realidad de la localidad, zona, región y el país. Por esto, el centralismo en la
educación es contrario a este principio.
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